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Ejercicio Físico Respetuoso: Cómo practicar el movimiento que cuida

El término “ejercicio” suele venir cargado de exigencias: rendir más, quemar más, cambiar el cuerpo. Pero ¿qué pasaría si cambiamos la pregunta?: en vez de: ¿cuánto tengo que hacer?, por ¿cómo quiero habitar mi cuerpo?.


Practicar ejercicio con dibujos alusivos al bienestar y la salud, destacando la importancia del movimiento desde el cuidado personal.
Practicar ejercicio con dibujos alusivos al bienestar y la salud, destacando la importancia del movimiento desde el cuidado personal.

¿Qué es el ejercicio físico respetuoso?

Es una forma de vincularnos con el movimiento desde el cuidado, la escucha y la flexibilidad. No está guiado por la culpa ni por la compensación, sino por el bienestar.

El ejercicio físico respetuoso propone salir de la lógica de “todo o nada” y acercarse a una práctica posible, sostenible y adaptada a cada persona, en cada momento de su vida de una manera más consciente.


Correr el foco: del control al cuidado

Durante mucho tiempo, el ejercicio fue presentado como una herramienta para modificar el cuerpo. En ese enfoque, el movimiento pierde su valor propio y queda reducido a un medio para un fin estético.

El problema no es moverse, sino desde dónde lo hacemos.

Cuando el movimiento está atravesado por la obligación, la autoexigencia o el castigo, se vuelve difícil sostenerlo en el tiempo. Y más aún, puede afectar la relación con el propio cuerpo.

El ejercicio respetuoso invita a cambiar ese enfoque:

  • De la exigencia a la escucha

  • Del castigo al cuidado

  • De la rigidez a la flexibilidad


Señales de una relación más respetuosa con el movimiento

No hay una única forma correcta, pero sí algunas pistas que pueden orientarnos:

  • Podés adaptar la intensidad o el tipo de actividad según cómo te sentís

  • El movimiento no depende de haber “comido bien” o “comido mal”

  • Hay espacio para el descanso sin culpa

  • Sentís mayor conexión con tu cuerpo, no desconexión

  • Podés disfrutar del proceso, más allá de los resultados


¿Qué formas puede tomar?

El ejercicio físico respetuoso no tiene una estética ni una rutina única, puede ser:

  • Caminar sin objetivo de rendimiento

  • Bailar en tu casa

  • Hacer yoga o estiramientos

  • Entrenar fuerza si así lo elegís

  • Jugar con otras personas

  • Moverte en la vida cotidiana (subir escaleras, trasladarte, etc.)

Lo importante no es la actividad en sí, sino el vínculo que construís con ella.


Obstáculos reales (y válidos)

No todas las personas tienen las mismas posibilidades de moverse. El tiempo, el trabajo, el acceso a espacios seguros, la energía disponible, la salud física y mental… todo influye. Por eso, hablar de ejercicio respetuoso también implica reconocer los determinantes sociales que atraviesan el movimiento. No se trata solo de “querer hacerlo”, sino de poder hacerlo en condiciones reales.


Empezar desde otro lugar

Si querés acercarte a una forma más respetuosa de moverte, podés empezar con preguntas simples:

  • ¿Qué tipo de movimiento me resulta más amable hoy?

  • ¿Qué necesita mi cuerpo en este momento?

  • ¿Cómo me siento antes y después de moverme?

No se trata de hacer más., se trata de hacer con sentido.

Mover el cuerpo no debería ser una deuda pendiente. Puede ser, en cambio, una forma de encuentro pero con menos exigencia y con más escucha.


Un beso,

Flor

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